Ubicada en la plaza de la Constitución del pueblo de Biar (donde están también la iglesia y el ayuntamiento), se trata de una casa señorial que ha estado cerrada más de 50 años y que ha habido que restaurar en profundidad respetando al máximo su esencia.
Los materiales originales van desde cerámica del siglo XVIII (como en la coveta principal) hasta el suelo hidráulico del siglo XIX. Todo ello se ha preservado, de forma que los nuevos materiales incluidos en la restauración no desentonen en absoluto con su legado.